Listado mensual: diciembre, 2017
Ser alguien
Macbeth, el thane de Glamis, ganó heroicamente la batalla contra un ejército de rebeldes, confortando con su lealtad el poder del rey Duncan. Pero horribles fantasmas atormentan siempre el alma de los hombres. En este caso vienen representados por tres brujas, que predicen que nuestro héroe se convertirá en thane de Cawdor y rey de Escocia. Macbeth de primeras se sorprende, y duda, pero, poco después, al saber que acaba de adquirir el primer título, se queda atónito. No necesita más, decide hacerse rey, y procede a asesinar a Duncan, a pesar del horror que tal idea provoca en él. Sus últimas dudas son, de alguna manera, superadas por la intervención de su esposa, Lady Macbeth, quien confronta sus dilemas con el cuestionamiento de su virilidad, de su propio valor. Ella desprecia el dilema moral de su esposo, que indica una falta de coraje. Pide a los poderes del mal que le ayuden a lograr hacer lo que se «debe». Como una astuta heredera de Eva, ella trama un plan, diciéndole a su marido que debe, traicioneramente, presentarse como un leal anfitrión cuando el pobre Duncan llegue a ciegas al castillo.
Macbeth, temiendo su propia nada, necesita ponerse a prueba a sí mismo, necesita dejar su huella en el mundo. Ser alguien, ser tratado con honores, tener poder, a cualquier precio. Tiene que aplastar en sí mismo la admisión de cualquier cosa que esté más allá de su miserable yo. La verdad, el bien o la belleza, son necesidades internas que pretende ignorar, en su loca búsqueda personal. Toda la obra dramatiza los dañinos efectos físicos y psicológicos de la ambición en aquellos que buscan el poder por el poder. A medida que se desarrolla la trama, Macbeth se ve obligado a cometer más y más asesinatos. Con el fin de protegerse de la enemistad y la sospecha, se convierte en un gobernante tiránico. Arrollado por la culpa, envuelto en una racha de violencia, sufre de una forma cada vez más aguda, de paranoia delirante. Por ejemplo, después de matar a su viejo amigo Banquo, observa a su fantasma entrando durante un banquete. Él responde con una diatriba sin sentido, sorprendiendo a la asamblea con su creciente locura. Inevitablemente, un baño de sangre y la consiguiente guerra civil lanzan rápidamente a Macbeth y a su esposa a los reinos de la locura y la muerte. Uno puede entonces concluir, como Shakespeare, que la vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que nada significan.
Risa
Rigoletto es un bufón de la corte. Jorobado, feo, un cuerpo deforme. Él es viudo, después de muchos años todavía de luto por la pérdida de su querida esposa, irremplazable. Y cuando su hija Gilda, su único ser amado, le pregunta acerca de su origen, su familia o sus viejos amigos, permanece en silencio, probablemente avergonzado o resentido. Su vida es triste, él se desprecia a sí mismo. Así se describe el personaje de la ópera de Verdi, Rigoletto.
Para compensar su propio abatimiento, el hombre ha desarrollado el sarcasmo como un arte, es cínico. Utiliza sus talentos para complacer al duque de Mantua, su señor, un hombre depravado que sólo piensa en seducir a las mujeres y divertirse, sin escrúpulos ni límites. Cuando el duque intenta abiertamente seducir a la condesa Ceprano frente a su marido, Rigoletto se burla del cornudo, ridiculizando su impotencia. Y cuando el Duque está enojado porque Ceprano merodea y evita su intriga con su esposa, Rigoletto sugiere secuestrar a la dama y eliminar al conde. Se excede con la burla, tanto que incluso el duque le aconseja que sea menos impertinente, y los cortesanos le prometen a Ceprano vengarse de él. Pero Rigoletto se jacta de que nadie se atrevería a poner las manos sobre su persona. Protegido por su armadura de cinismo, se siente por encima de todo el mundo. La risa lo protege de su propia miseria, le hace sentirse poderoso, puede hacer sufrir a otros, especialmente aquellos en estado de debilidad.
Poco después de este incidente, un anciano irrumpió en el vestíbulo, enojado con el duque que sedujo a su hija, denunciándolo públicamente. Rigoletto, por supuesto se burla, el hombre es arrestado, y responde maldiciendo al duque y al bufón por burlarse de su justa ira. La maldición aterroriza a Rigoletto, que cree que en la superstición popular de que la maldición de un anciano tiene poder real. A partir de ese momento comienza la tragedia del malvado bufón, la maldición, subrayada con fuerza por la música. El drama se desarrolla con una serie de eventos que llevan a que el duque acabe seduciendo a Gilda y que Rigoletto asesine por error a su propia hija. Orgulloso y ciego, terminó olvidando el peso de la realidad, y las implicaciones morales de la misma. «Vive por la espada, muere por la espada», dice el proverbio. La risa es un licor que fácilmente se vuelve amargo.









